Foto: Manu Dias/GOVBA

Las medidas de aislamiento social tienen una adherencia irregular entre los barrios de Salvador y varían según las condiciones de vida de la población. Esto es lo que señala un estudio dirigido por investigadores del Instituto de Salud Colectiva de la UFBA, que analizó la evolución de la distancia en la capital de Bahía e identificó los vecindarios con los peores y mejores porcentajes de aislamiento.

El trabajo se realizó con base en el Índice de Aislamiento Social, del 23 de marzo al 27 de abril, y relaciona la distribución de la distancia con las desigualdades sociales existentes. «Dado que una parte importante de la población se encuentra en un contexto de vulnerabilidad social, también fue necesario evaluar estos indicadores para comprender el grado de adherencia al aislamiento social», explica Marcio Natividade, profesor de ISC / UFBA y uno de los autores del estudio. .

Según la encuesta, los barrios con los peores niveles de aislamiento en el período fueron Jardim Cajazeiras, Jardim Santo Inácio, Pau da Lima, São Marcos, Arenoso y Sussuarana, que registraron, en promedio, un 48% de aislamiento. Entre aquellos con las mejores tasas de adherencia a las medidas de distancia social, los investigadores identificaron a Stella Maris, Graça, Vitória, Barra, García y Pituba. El promedio en estos barrios fue del 57%.

Según el estudio, ninguna área del municipio ha alcanzado el valor de aislamiento mínimo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que estaría entre el 60% y el 70%. Los últimos datos, del 27 de abril, muestran que Salvador tenía un 50,1% de aislamiento. El mayor porcentaje registrado en la capital fue el 22 de abril (67%). En Bahía, el último índice encontrado, el 25 de abril, mostró una tasa de aislamiento del 51,6%. El valor más alto registrado hasta el momento en el estado fue el 22 de marzo, cuando alcanzó el 58.3%; y el más bajo, el 16 de abril (40%).

Para los investigadores, varios factores pueden interferir en la baja adherencia al aislamiento social en las áreas periféricas, como una mayor necesidad de trasladar a la población al trabajo, la calidad de la vivienda, la prevalencia del trabajo informal y otros temas relacionados con los ingresos. «Las personas con ingresos más bajos, además de estar más expuestas a los problemas financieros causados ​​por la pandemia covid-19, también son más vulnerables a verse afectadas por problemas de salud física y psicológica asociados con el aislamiento requerido en el período de aislamiento social», dice el profesor.

A pesar de la distancia social en el municipio y en los barrios que no alcanzaron los valores deseados, todavía considera la medida como una de las más importantes para el control y la prevención de covid-19. «Entendemos que este no es el momento para la flexibilidad, ya que aún queda mucho por desarrollar para garantizar una reducción en el número de casos y el control de esta pandemia», concluye.

La información del estudio se transformó en una nota técnica, a la que se puede acceder en este enlace. El documento está firmado por los investigadores Marcio Natividade, Kionna Bernardes, Juracy Bertoldo, Samilly Miranda, Marcos Pereira, Maria da Glória Teixeira, Humberto Livramento y Erika Aragão.